17 Feb Entrevista a Amparo Claramunt, directora de Clínica Pétalos
Amparo no llegó a la estética desde la tendencia sino desde la ingeniería algo que no es casual y que ha marcado la diferencia en los tratamientos y la forma de trabajar en Pétalos. Con más de 20 años al frente de Pétalos se ha convertido en una voz que apuesta por el criterio frente al impulso y por la responsabilidad frente a la venta rápida.
Amparo Tú no vienes de la medicina tradicional, eres ingeniera. ¿Cómo encaja eso en el mundo de la estética?
Vengo de la ingeniería, y eso condiciona absolutamente cómo hago estética. Yo no trabajo por modas, trabajo por procesos, por datos, por control de variables y por resultados reproducibles. En Pétalos no improvisamos tratamientos: los diseñamos, los medimos y los optimizamos. Eso es mentalidad técnica aplicada a la piel.
Queremos conocer tu opinión sobre algo que es polémico ¿Crees que a la estética le falta más perfil técnico y menos intuición?
Claramente sí. La intuición sin base técnica es peligrosa. La piel no es una opinión. Es un órgano con fisiología, bioquímica y límites. Cuando la estética se aleja del rigor, aparecen los excesos que luego todos criticamos.
Las redes, lo comercial, lo inmediato … el puro marketing. Cómo lo vives desde Pétalos?
Vengo de un mundo donde la palabra cuenta, donde los hechos se demuestran y donde detrás de cada proceso hay mucho estudio. No vengo del marketing. Efectivamente llevo dos décadas viendo como la estética se llena de tendencias rápidas que a la larga han llevado a muchos fracasos, muchas promesas incumplidas y muchas escusas detrás de «es tu tipo de piel», «es tu cuerpo» o «esto no es Lourdes». Mi labor ha sido siempre decidir que si y que no, estudiar y valorar cada tratamiento y si quieres que te diga la verdad no sabría hacerlo de otra forma. No se «vender humo».
Y en lo personal … quién es Amparo?
Uisss … pregunta poco frecuente jajaja. Primero soy mujer, hija, madre y esposa. Empresaria desde los 25 años… tengo dos hijos maravillosos de 13 y 17 años y una familia con tradición en Puzol. Mi carácter se forja en un entorno profesional y unos padres muy trabajadores. Mi madre tenía un comercio muy conocido aquí y es una mujer guapa (muy presumida) y muy querida en la zona. Me describen como mujer altamente perfeccionista, tanto que ha llegado a ocasionarme algunos problemas de ansiedad.
Me gusta divertirme y nunca me ha importado la típica pregunta de «tú que crees que me hace falta?» (por si alguien se lo plantea jajaja) y soy muy amiga de mis amigos. En definitiva una mujer madura que sabe lo que quiere, sabe lo que hace y no se vende por nada ni nadie.
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